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7 cosas que no sabías sobre la eyaculación precoz

La eyaculación precoz, tal y como se entiende a nivel social, es un problema en aumento.

Como Urólogo, Psicoterapeuta y Sexólogo, veo como aumentan año tras año las consultas por eyaculación precoz, así como la preocupación social por el tiempo de penetración y la importancia que se le da al mismo.

Afortunadamente, la eyaculación precoz tiene solución en más del 90% de los casos, si bien los resultados no son inmediatos, y las vías de tratamiento quizás te sorprendan.

¿Qué entendemos por eyaculación precoz y cómo ha evolucionado su definición?

Ante una sociedad hipersexualizada, pornificada, coitocéntrica y, por qué no decirlo, cada vez más polarizada en cuanto a relación de sexos, aquí os dejo mi opinión después de años de lidiar con la eyaculación precoz:

  • La eyaculación precoz no existe: Estrictamente hablando, solo tendría eyaculación precoz aquel varón que nunca ha conseguido eyacular dentro de una vagina (o ano), por producirse aquella antes de la penetración (eyaculación ante portas). Puesto que biológicamente este varón tendría serias dificultades para reproducirse sin ayuda médica, sí que se deberíamos considerarlo una patología.
  • La eyaculación precoz es un problema reciente: Hace 500 años, no digamos 5000, a nadie le preocupaba si un varón eyaculaba en un minuto o en diez. Incluso hay culturas que valoraban la gran capacidad fértil del varón con eyaculación rápida…como cambian los tiempos.

Con la revolución sexual de los años 60, por fin la mujer reclama legítimamente su sitio en el mapa sexual y social. Lamentablemente, esto se acompaña de un desconocimiento profundo de la biología y la antropología, lo que lleva a que tanto varones como mujeres comiencen a “preocuparse” cuando la eyaculación se produce de forma “rápida” según los cánones sexuales en auge.

  • No existe una definición científica de eyaculación precoz. En estas pocas décadas, la definición de eyaculación precoz ha sufrido casi tantos cambios como la propia sociedad, demostrando que, más que una patología biológica, se trata de una patología social, cuya definición va cambiando en la medida en que lo hace la sociedad. No hay un acuerdo extenso sobre si un varón que eyacula a los tres minutos puede considerarse eyaculador precoz.
  • El sufrimiento que ocasiona la eyaculación precoz no guarda relación con el tiempo. He visto pacientes con tiempos de latencia intravaginal (TLI) de 5 minutos a los que ese problema estaba destrozando la vida, y como otros varones con TLI de un minuto tienen una vida sexual placentera para ellos y su pareja. Por lo tanto, el componente psicológico debe ser prioritario en la forma de afrontar este problema.
  • Sí, la pornografía sí ha reducido los tiempos de penetración. Nuestra mente (que tiene miles de años) no estaba preparada para la avalancha de estímulos supranormales que supone una pornografía cada vez más accesible, gratuita, violenta, despersonalizada, denigrante y claramente orientada a una masturbación rápida (predominantemente masculina). La pornografía suele ser solo una parte de un problema multifactorial…pero si crees que a ti no te influye…tienes un problema.
  • Las técnicas clásicas de control de la eyaculación, hablando en plata, parar cuando veo que me voy a correr, nunca han funcionado ni lo van a hacer, y en cambio, agravan la frustración y con ello el sufrimiento. Más perversamente, aumentan la preocupación, la ansiedad y la sensación de indefensión, prolongando la situación durante años.

Tratamientos efectivos para la eyaculación precoz: más allá del control del tiempo

La eyaculación precoz tiene solución. Con un tratamiento individualizado, psicoeducación sexual, implicación de la pareja, ejercicios y, llegado el caso, apoyo farmacológico, he logrado que más del 90% de los pacientes que consultan por esta dificultad tengan una vida sexual satisfactoria…pero esto no se logra en una o dos consultas ni solo con una pastilla.

Por último, quisiera dejar en el aire una reflexión.

Hace poco me consultó un paciente con gran sufrimiento porque solo “aguantaba” quince minutos, cuando creía que lo normal eran 30 minutos o más.

Me pregunto si dentro de 20 o 50 años no llegarán a la consulta jóvenes reclamando penetraciones de una hora…o mujeres solicitando anestésicos vaginales para soportar una hora de penetración.

¿Ha llegado el momento de dejar que la mercadotecnia utilice el sexo para manipularnos?

¿Estamos dispuestos a aprender y mirarnos ambos a los ojos para tener una vida sexual plena, lejos de los estereotipos que la sociedad nos mete por los ojos?

Si has respondido afirmativamente a estas preguntas, pero no sabes por dónde empezar, yo puedo ayudarte. No lo dudes más y reserva ya tu cita aquí.

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