bloqueo mental sexualmente

¿Por qué nos bloqueamos sexualmente? 

Muchos varones acuden a mi consulta completamente abrumados, porque en repetidas ocasiones han visto como, a pesar de sentir deseo sexual y atracción por su pareja, la erección no llega, o bien esta disminuye rápidamente el comenzar el juego. 

El hombre no se explica como puede ser que, teniendo erecciones “normales” tanto nocturnas como con la masturbación, estas le «abandonen” cuando llega el momento de “culminar la faena”. 

Ha llegado el momento de arrojar algo de luz sobre este problema que tanto sufrimiento causa a los hombres, que sienten miedo a que esta situación pueda continuar toda la vida, no encuentran solución y se sienten desbordados y bloqueados por algo que no comprenden. 

Para ello es fundamental que expliquemos un par de conceptos, aunque sea con un lenguaje “menos formal” que el científico.  

Explicación de conceptos

Para empezar, digamos que hay dos centros de la erección y un centro de mando.  

El centro sacro de la erección (CSE) se encuentra en la parte baja de nuestra médula espinal. 

El centro torácico de la erección (CTE) se encuentra en la parte alta de la misma, mientras que el “centro de mando” se compone de diversas áreas dentro de nuestro cerebro.  

Erección refleja:

¿Quién no ha tenido alguna vez una erección viajando en un tren, en el momento más inoportuno? Esa es la erección refleja, involuntaria e incontrolable. Simplemente la vibración o el roce del glande con el calzoncillo transmiten unas señales al centro sacro, que devuelve otras señales hacia el pene (sin consultar al centro de mando), produciendo una erección. Es un mecanismo simple, como el típico reflejo rotuliano cuando un médico nos golpea en el punto adecuado de la rodilla. 

Erección sostenida:

Es aquella que no necesita un estímulo genital constante para mantenerse. Para que una erección refleja pase a ser una erección sostenida, lo que hace el organismo es lo siguiente. 

El centro sacro “consulta” al centro de mando (cerebro) si estamos en una situación segura para mantener relaciones sexuales. ¿Y por qué hace esto? ¡Yo solo quiero penetrar, no pensar! Ya, pero nuestro cerebro está diseñado para priorizar nuestra supervivencia por encima del placer. 

Si tenemos en cuenta nuestra procedencia del mono, es fácil entender que la cópula era un momento que debíamos elegir bien, puesto que en ese momento estamos menos atentos al entorno y podemos ser atacados por depredadores. 

Así pues, nuestro cerebro (centro de mando), analiza la situación, y entonces debe tomar una decisión: 

  • Si todo está en orden, el centro de mando “da permiso” para que se establezca la erección sostenida, y todo sigue según lo previsto. 
  • Si nuestro centro de mando percibe algo que “no le cuadra” o “no le acaba de convencer”, envía señales al centro torácico de la erección para que inhiba o BLOQUEE la erección, porque nuestra supervivencia corre peligro y es hora de “luchar o huir”. 

¡Pero qué tontería! ¡Si yo sé que no corro ningún peligro! Ya amigo, entiendo tu frustración, pero hemos sobrevivido miles de años gracias a “tener miedo” y “evitar los peligros”, así que no vas a decir tú ahora a tu centro de mando lo que tiene que hacer…¿o sí? Digamos que lo que sí que podemos hacer es “hackearlo” para convencerle de que ese peligro no es real, que esté tranquilo, y que nos deje disfrutar del sexo. 

Entiendo lo que dices, pero no es mi caso. Yo estaba muy tranquilo y con ganas de tener sexo, pero, aun así, ocurrió. 

Te entiendo perfectamente. Es muy frustrante. ¿Parece de locos verdad? 

Ahora imagínate que tú fueras el centro de mando, como un general que tiene que decidir si atacar, mantener la posición o replegarse. 

Comienzas a analizar todo a tu alrededor:  

  • La frecuencia cardíaca está levemente más elevada de lo normal. 
  • La frecuencia respiratoria también.  
  • Percibes que tus pupilas están dilatadas, hiperatentas, vigilantes.  
  • Notas una leve sudoración en las zonas donde sueles sudar cuando estás nervioso. 

¿A qué se parece esta situación? ¡Exacto! A una situación de peligro. 

Tu boca dice que estás tranquilo…pero tu cuerpo no… ¿Lanzarías a tus tropas ante esta situación?  

Efectivamente, la habitación de jugar se ha convertido en «la habitación del pánico«, y nuestro trabajo en terapia será volver a lograr que vuelva el juego y se difuminen las señales de alarma que te llevan al bloqueo.  

Por eso estoy convencido que tu problema tiene solución. Poque he logrado ayudar a cientos de hombres que se sentían en un callejón sin salida, y sé cómo hackear al centro de control para que deje de hacerte la puñeta y te deje disfrutar del sexo.  

Por eso, si tienes un bloqueo sexual y quieres resolver esta situación, te animo a que reserves ya mismo una cita conmigo en este enlace. ¡Es hora de tomar el control y dejar de sufrir este bloqueo! Te mereces disfrutar del sexo plenamente. ¡Ponte en acción! 

Quiero una cita para resolver la situación

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